Pulsa 'Intro' para buscar o 'Esc' para salir
Blog thumbnail

El Memorial del Andén 17

El Memorial del Andén 17

Blog thumbnail , ,

El Memorial del Andén 17: un lugar escondido para descubrir el terror de las deportaciones del Tercer Reich y la actual memoria histórica alemana

Abandonar los caminos más trillados y abarrotados de turistas para aventurarse a descubrir lugares que pocos llegan a conocer en su visita a Berlín puede llegar a ser una experiencia inolvidable.

Es el caso del Memorial Andén 17, en el extremo occidental de Berlín, cerca de la villa donde se celebró la execrable Conferencia de Wannsee.

Este memorial dedicado a las deportaciones de los judíos berlineses entre los años 1941 y 1945 se encuentra en el exclusivo barrio de Gruenewald, dentro de una estación de trenes de S-Bahn, actualmente en funcionamiento.

El Memorial  del Andén 17 fue concebido por encargo de la Deutsche Bahn, la principal empresa de transporte por ferrocarril en Alemania. Lo hizo en su calidad de sucesora legal de la Reichsbahn,  empresa que realizó las deportaciones en la época nazi.

El equipo de arquitectos Hirsch, Lorch y Wandel fue seleccionado para su construcción. Su misión: crear una obra que evidenciase el papel de esta empresa en el proceso de exterminio de los judíos europeos.

EL MEMORIAL DEL ANDÉN 17: UN LUGAR AUTÉNTICO PARA RECORDAR

El memorial se encuentra entre las ruinas de la estación de carga de Grunewald. Desde allí partieron en su día una parte importante de los trenes que deportaron los más de 50.000 judíos, muchos de ellos berlineses, a los ghettos (principalmente en Polonia) y a los campos de concentración y de exterminio.

Hoy en día hay un memorial en el barrio de Moabit y una placa informativa en las ruinas de la estación Anhalter Bahnhof, lugares desde los cuales también partieron convoyes con deportados.

El Andén 17 colinda con otros dos memoriales ligados a las deportaciones. El cómo este lugar llegó a convertirse en un paisaje de memoria histórica sirve para ilustrar las diferentes etapas del debate alemán sobre el nazismo.

LA ALEMANIA DE POSGUERRA: LOS ASESINOS ESTÁN ENTRE NOSOTROS

«¿Qué responsabilidad y quién es responsable por lo sucedido?» Estas eran las preguntas que asediaban a la sociedad alemana desde el inicio de la posguerra.

Alemania había sido derrotada militarmente y los vencedores de la guerra decidieron que era importante “desnazificar” a los alemanes. Uno de los retos era que hicieran frente a los crímenes cometidos. La predisposición de la población alemana a hacerlo era bastante reducida.

Un porcentaje enorme de la sociedad simplemente quería mirar adelante y dejar el pasado atrás.

En 1953 hasta la policía berlinesa protestó cuando un grupo de ciudadanos instaló la primera placa en memoria de los deportados en una de las edificaciones de la estación de Gruenewald. El argumento principal que se empleó para desacreditar a este grupo de ciudadanos fue que “eran comunistas”.

Durante los años 50 la Guerra Fría se encontraba en su fase más caliente. Una de las argumentaciones más frecuentes en estos años para “justificar” el nazismo fue que era radicalmente anticomunista. La placa desapareció tiempo después y nadie se preocupó por reemplazarla.

20 años después se volvería a instalar otra placa. Esta vez ya sin mayores protestas, pero también sin mayor atención pública. Otra vez fueron ciudadanos de a pie los que realizaron este ejercicio de memoria. El destino de esta pieza fue parecido al de la primera: fue robada en 1986 y no fue restituida.

EL SECRETO DE LA SALVACIÓN ES LA MEMORIA

En los años sesenta y setenta la sociedad alemana llevó a cabo un debate sobre su historia reciente que acabó sacudiendo sus cimientos. Las generaciones jóvenes pusieron en cuestión a las generaciones anteriores. En la escuela, los medios de comunicación y en la política se abrió un proceso para hacer caer el tabú que había en torno a la guerra y el nazismo.

Este proceso se cerró a mediados de los 80. En 1985, 40 años después del final de la guerra, se alcanzó un consenso. El entonces Presidente de la RFA, Richard Weiszaecker, dió un trascendente discurso con motivo del día de la capitulación. Él mismo había sido oficial de la Wehrmacht, (ejército alemán) y su padre había sido acusado y condenado en Nüremberg. Ese día dijo:

El 8 de mayo fue un día de liberación. Nos liberó a todos del sistema inhumano de la tiranía nacionalsocialista (…) tenemos todas las razones para reconocer el 8 de mayo de 1945 como el final de una aberración de la historia alemana que albergaba las semillas de esperanza para un futuro mejor.”

LA MEMORIA HISTÓRICA SE HACE CONSENSUAL

En torno al memorial Andén 17 se encuentran otros dos más pequeños. El primero (si bien hoy en día se puede ver una versión restaurada en 2005) data de 1987. Fue instalado por iniciativa de un grupo de mujeres de la comunidad evangélica de Grunewald.

Se trata de un conjunto de pasajeros de tren y de la siguiente inscripción:

En memoria de las personas deportadas desde esta estación – 18 Oct 1941 – 18 Oct 1987”

Este memorial es, de nuevo, el fruto de la iniciativa de la sociedad civil. En 1987 su inauguración no recibió oposición alguna y hoy sigue siendo parte de este lugar de memoria. Entre tanto ha sido complementado con un grupo de abedules procedentes de Auschwitz-Birkenau. Un artista polaco sembró aquí en la segunda década de nuestro siglo esos árboles provenientes del lamentablemente conocido campo de exterminio.

El segundo se encuentra en la rampa de acceso al propio memorial Andén 17. Fue instalado por encargo del ayuntamiento del distrito. Se trata de una pieza de hormigón diseñada por el artista polaco residente en Berlín Karo Broniatowsky. 

La obra imita una pared de piedra en la que se distinguen los negativos de cuerpos humanos. Por un lado, juega con la idea de las marchas de los prisioneros judíos hacia los trenes, por otro nos habla de lo que dejaron: su ausencia.

Este memorial fue instalado en la década de los años 90 y es un ejemplo de cómo las instituciones comenzaron a asumir a nivel local la responsabilidad de la memoria histórica. El Estado alemán iniciaba poco a poco a asumir su responsabilidad por la Shoah.

EL ÚLTIMO PASO: LA EMPRESA DE TRENES ASUME SU HISTORIA

Finalmente tenemos el Memorial Andén 17 propiamente dicho. Construido a finales de los 90s y financiado por la Deutsche Bahn. Así la empresa asumió su rol en las deportaciones y, por extensión, en el asesinato y exterminio de cientos de miles de personas.

En dos andenes paralelos se instalaron enormes placas metálicas, contiguas a los raíles desde los cuales partieron los trenes en los que se deportaron a las víctimas del nazismo. En las placas están inscritas la fecha de salida de cada uno de los convoyes, el destino y el número de personas transportadas. El lugar impresiona por el vacío.

Es un lugar escasamente visitado y ventoso. Una parte de los raíles está siendo ocultada por los árboles que brotan en torno a los oxidados hierros. Alrededor hay algunas ruinas pertenecientes a la vieja estación que confieren al lugar una gran sensación de abandono.

Las inscripciones nos hablan de lo sistemático que fue el proceso de deportación y de lo bien documentado que está. Las listas de deportaciones permiten hoy seguir averiguando destinos. Nosotros pudimos a través de ellas averiguar el destino de David Wildstein, el abuelo de, en un primer momento, un visitante de uno de nuestros tours (y hoy amigo). Su abuelo fue deportado desde aquí al Campo concentración de Sachsenhausen en las afueras de Berlín.

EL MEMORIAL DEL ANDÉN 17 EN BERLÍN: UN LENGUAJE PARA ENFRENTARSE AL PASADO

El lugar da forma al proceso de elaboración de la memoria histórica alemana, en concreto, al de las víctimas de la deportación y de la responsabilidad de los perpetradores, en este caso la Reichsbahn, hoy Deutsche Bahn. Después de décadas negando lo acontecido, la Deutsche Bahn ha encontrado un lenguaje para enfrentarse a su pasado y responsabilidad.

El Andén 17 es por lo tanto un lugar complejo y rico donde recordar y poder hablar de las responsabilidades individuales, colectivas, civiles, penales y culturales. Nos puede ayudar a entender cómo la sociedad alemana y esta Berlín van construyendo su memoria.

Porque como dijo Primo Levi: “Ha sucedido y por lo tanto puede volver a suceder”.

CÓMO LLEGAR AL MEMORIAL DEL ANDÉN 17

En S-Bahn: con la línea S7, estación Grunewald

En Bus: línea M19 hasta la parada final S-Bahn Grunewald

Con nuestra visita guiada en español TOUR DEL TERCER REICH.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Valoración*