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La Potsdamer Platz en Berlín

La Potsdamer Platz en Berlín

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"La Potsdamer Platz es un claro ejemplo de que puedes contratar a los mejores arquitectos del mundo sin que ello se traduzca necesariamente en un resultado grandioso" Daniel Liebeskind

Para muchos berlineses la Potsdamer Platz es un lugar extraño al que no le han tomado (¿aún?) cariño. Su arquitectura no termina de convencer, a pesar de los grandes nombres que firmaron los proyectos. 

Renzo Piano, Helmut Jahn, Richard Rogers, algunas de las estrellas más renombradas de la arquitectura contemporánea, dejaron en estas calles del centro de Berlín su perspectiva de modernidad. 

Ante semejante elenco de rutilantes estrellas del firmamento arquitectónico, quizá esperábamos más de lo razonable. Pero así somos en Berlín:

«Lo hagas, como lo hagas, lo haces mal, y si lo haces mal, tampoco está bien» (refrán berlinés)

Lo cierto es que Potsdamer Platz es más que una escenografía compuesta por edificios notables. Es la suma de muchas historias y en ese sentido sí que es un lugar muy berlinés. 

Y es que Berlín se diferencia de muchas otras ciudades europeas que te conquistan a través de la belleza clásica de sus edificaciones. 

Berlín no es un lugar (sólo) para ver, sino para vivir y entenderDespués de haber descubierto, oído y leído sobre aquello que esconden sus calles y recorridos, es que aprendes a observarla de manera distinta, con asombro e incluso con ternura. De pronto los lugares adquieren una belleza que a primera vista no te había sido develada.

 

 

POTSDAMER PLATZ: UN LUGAR DE AUSENCIAS

En la Potsdamer Platz, igual que en muchos lugares de Berlín, lo que importa son las ausencias. Pensar en la otrora enorme estación terminal hoy convertida en parque, imaginar el ajetreo en el cruce de calles con más tráfico de la época. 

Saber que aquí, a unos metros nuestros, vivieron los hermanos Grimm y trabajaron en distintas ediciones de los cuentos con los que muchos crecimos, o descubrir imágenes del pasado en cuadros de Ernst Kirchner, un pintor alemán que pocos fuera del mundo del arte conocen, pero que le dio una cara al Berlín de los años 20 del siglo pasado, son algunas de las oportunidades que nos ofrece este lugar.

Un monumento cinematográfico a esas ausencias e historias se despliega en la obra de Win Wenders, uno de los directores alemanes más comentados de los últimos 40 años, en la película Himmel über Berlín (Las Alas del Deseo). 

En ella un viejo actor alemán-cuya biografía estuvo trágicamente marcada por el siglo XX alemán, pasea por el solar que fue el centro de un mundo, al lado de un muro que partió el mundo en dos, pensando en todo lo que faltaba, en todas las pérdidas. Dos guerras, una horrorosamente caliente y la otra terriblemente fría, habían hecho de este lugar en el que comenzaron muchas carreras y caminos del siglo XX una nada.

«Berlín es una ciudad condenada para siempre al intento de querer ser y a no ser nunca» (K. Scheffler)

 

LA POTSDAMER PLATZ: PUNTO DE ENCUENTRO PARA LOS DOS BERLINES

Hoy la Potsdamer Platz es nuevamente un lugar para iniciar un recorrido que comienza con las consecuencias de los 100 años que nos han pasado por encima a los berlineses. Se encuentra en la vieja frontera entre Berlín Occidental y Berlín Oriental. En el lugar donde antes, hace ya más de 150 años, terminaba Berlín. Por aquí paso la muralla del Berlín histórico y el histórico muro de Berlín.

Uno puede ir adentrándose a esa historia acercándose a la iconográfica Puerta de Bradenburgo pasando por fragmentos del Muro de Berlín y el emplazamiento del Bunker que albergó a Hitler en los últimos meses de la guerra. O acercarse al mítico Tiergarten y buscar el camino hacia Berlín Occidental.

La Potsdamer Platz de hoy esta dominada por una arquitectura pensada para albergar bancos y aseguradoras, multinacionales y empresas emblemáticas. Lo cierto es que durante los casi 20 años desde su inauguración, han cambiado con frecuencia los inquilinos. Y es que una dirección en esta plaza nunca logró convertirse en sinónimo de negocios, finanzas, ni siquiera éxito comercial. 

Los Malls cercanos luchan en un mercado saturado de ofertas similares por público. Irónicamente el inquilino más importante es una empresa de propiedad pública, que ha anunciado que se marcha (la Deutsche Bahn: empresa nacional de ferrocarriles).

Potsdamer Platz es a día de hoy un poco la encarnación de la euforia defraudada de los años posteriores a la re-unificación. O algo muy berlinés: una promesa de lo que se podría haber llegado a ser. 

Los edificios que rodean esta plaza –en la que no hay donde sentarse, porque quienes la concibieron querían que fuésemos de compras y no perdiésemos el tiempo viendo pasar el día –  son edificios cuya historia está ligada de una u otra manera al Berlín complejo del siglo XX, como explicaré muy brevemente a continuación.

 

 

 

 

LA TORRE KOLLHOFF

La edificación ubicada en Potsdamer Platz Nr 1 es un edificio de ladrillo oscuro construido por encargo de la Mercedes Benz, de clara referencia a la arquitectura de Chicago y Nueva York de hace 100 años. En ese entonces  esas ciudades americanas eran las competidoras de Berlín por el título de ciudad moderna por excelencia.  Nos recuerda ese anhelo tan propiamente berlinés de jugar en las primeras ligas . 

Lo que hace 100 años no era posible (construir un edificio de esa altura en el suelo pantanoso de Berlín) hoy es factible, pero ya no lo es jugar en esa primera liga de capitales mundiales, por lo menos no en cuanto a modernidad (basta pensar en Singapur o Tokio, en Dubai o en ciudades chinas para saber que ese tren se perdió). 

En la punta de este edificio diseñado por el arquitecto alemán Kolhoff -que le dio el nombre- se encuentra el Panorama Punkt, un lugar ideal para descubrir la ciudad desde arriba, que es parte de nuestro tour para conocer aquellos lugares de Berlín que no puedes dejar de ver durante tu visita: el Tour Berlín Indispensable.

 

 

SONY CENTER

El Sony Center, o al menos su buque emblema la BahnTower, ocupa el número 2 de Potsdamer Platz y es el edificio más popular de este conjunto de arquitectura. Este grupo de edificaciones compuesto por el rascacielos mencionado y tres otros edificios ocupan un terreno triangular, en cuyo corazón se encuentra una plaza de acceso público cubierta por la cúpula de tela y cristal.

El Sony Center fue construido por encargo de la multinacional japonesa que le da su nombre. Su relación con la historia berlinesa es doble: por un lado la evidente, en el edificio moderno está integrada la ruina del Grand Hotel Esplanade, uno de los hoteles más lujosos del Berlín de principios del siglo XX. Por otro, el que detrás de la decisión de Sony de construir en Berlín se encontraba la historia personal de su director ejecutivo que había estudiado aquí música y deseaba devolverle algo a este lugar herido por el siglo XX.

Hoy en la plaza debajo de la carpa de cristal y tela que simboliza al Fuji, la montaña japonesa, se encuentran una serie de restaurantes, un cine y el museo del cine.

 

 

BEISHEIM CENTER

Si seguimos la ronda en el sentido del reloj nos encontramos con dos edificaciones que en lo personal me resultan irritantes por sus proporciones. 

Se trata de dos edificios cuyas fachadas cubiertas de granito fueron construidas por encargo de un empresario cuyo pasado es controvertido porque fue miembro activo del cuerpo paramilitar nazi, la SS, Otto Beisheim.

Beisheim fue uno de esos emprendedores que encarnó el salto de las ruinas de la guerra al bienestar alemán de la segunda mitad del siglo XX.

Este conjunto arquitectónico en el que se combinan hoteles, oficinas y viviendas se encuentra sobre el llamado triángulo de Lenné, un espacio que jugo un papel curioso durante la Guerra Fría, ya que fue el escenario de la única huida masiva desde occidente a Oriente en los años 80.

Seguimos girando y de pronto estamos en lo que fue otro país. Todos los edificios que mencionamos hasta ahora se encontraban en el sector británico de Berlín Occidental. O seamos exactos, la mayoría de los edificios del Beisheim Center habrían estado al lado occidental del muro. Digo la mayoría porque la línea que fue la frontera atraviesa hoy los edificios que están junto a la Ebertstrasse, la calle que nos lleva hacia la puerta de Brandenburgo.

 

 

 

LA FRONTERA ENTRE POTSDAMER PLATZ Y LEIPZIGER PLATZ: EL PRIMER SEMÁFORO DE EUROPA

El eje de las calles Ebert y Streseman, que atraviesan la plaza de norte a sur tienen en su acera este un grupo de edificios que albergan entre otras cosas la embajada de Canadá. Son edificios de un estilo arquitectónico que se ha hecho dominante en el centro de Berlín. Fachadas de piedra y cristal de cierta frialdad y monotonía que cumplen con los deseos de funcionalidad de los inversores sin dejar de lado la aspiración de cierta representatividad. 

Detrás de ellos se encuentra la Plaza Leipzig, un octágono que hasta principios del siglo XIX marcaba el final de Berlín (la Potsdamer Platz estaba fuera de la vieja muralla). 

Al cruzar la calle que marca el lugar en el que se intersectan la Ebertstr y la Stresemanstr. la calle de Leipzig puede valer la pena mirar hacia occidente para mirar el trío de rascacielos. Delante de ellos descubriremos una torre verde que es una réplica de uno de los primeros semáforos instalados en el mundo (probablemente el primero instalado en Europa). Al fondo a la derecha podremos adivinar el edificio de la Filarmónica de Berlín.


Potsdamer Platz 10, el punto de encuentro de Vive Berlín: l
legamos después al numero 10. Un edificio de ladrillo rojo con una fachada semicircular que cita al edificio que lo precedió en este lugar. En esta esquina antes de la guerra estuvo la casa Vaterland, un mítico conjunto de restaurantes.

Con el número 11 se cierra la plaza. Allí un edificio de Renzo Piano se encuentra en proceso de buscar una función después de que dos inquilinos lo dejaron en poco tiempo. Esta obra del italiano – que fue quien planificó el proyecto urbanístico de Potsdamer Platz, cita  un proyecto del gran  Mies van der Rohe para el Berlín de los anos 20 que no se llegó a realizar nunca. Asi no se cierra tan sólo el recorrido por la arquitectura de la plaza, sino también el ciclo histórico que se interrumpió en los años 30. Berlín puede volver a soñar con ser una gran capital.

 

CÓMO LLEGAR A LA POTSDAMER PLATZ

– En metro: estación Potsdamer Platz líneas U2, S1 y S2.
– En autobús: líneas 100, 200, M48, M85
– A pie: desde la Topografía del Terror, La Puerta de Brandenburgo, El emplazamiento del Bunker de Hitler, la Filarmónica de Berlín, el Monumento a los Judíos Asesinados en Europa.
– Con nosotros: es nuestro punto de encuentro y partida de nuestros tours en español por Berlín.

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