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Memorial Quema de Libros en Bebelplatz

Memorial Quema de Libros en Bebelplatz

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Memoría histórica en Berlín: la quema de libros, la Bebelplatz y una acción de propaganda nazi que ha quedado, curiosamente, en los libros de historia

Quién llega a Berlín viene con decenas de imágenes ligadas al nazismo. La dictadura nacionalsocialista, al haberse dado en un país rico y tecnológicamente avanzado, fue intensamente documentada. El Nazismo es el primer período de historia que conocemos principalmente a través de material fotográfico y audiovisual. 

La mayor parte de lo que sucedió antes de este período lo encontramos principalmente en libros. Hoy para censurar hay que controlar el internet, pero hace 80 años las cosas eran distintas. La principal fuente de conocimiento de la gente en aquél entonces no era la wikipedia, sino las bibliotecas. 

Y es por eso que la quema de los Libros de 1933 tuvo un valor simbólico tan importante.

El 10 de mayo de 1933 se produjo en varias ciudades alemanas un acto propagandístico nazi de tanto éxito, que hoy  80 años después, seguimos hablando de él. Películas en las que aparece, cómo Indiana Jones o la Ladrona de Libros, han ayudado mucho a que este acto de censura sea parte de la memoria colectiva del mundo europeo y americano. 

Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, fue el actor principal de este acto de censura.

 

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE CIEN PALABRAS

Goebbels sabía de la fuerza de las imágenes que estaba produciendo mientras „entregaba a las llamas“ las obras de autores como Karl Marx o Franz Kafka. La quema de los libros se produjo en la llamada Opernplatz (Plaza de la Opera) que es cómo los berlineses llamaban a este espacio a unos pasos del Palacio Real de Berlín. 

Hoy la plaza se llama Bebelplatz y salvo que uno mire con detenimiento, uno no descubre nada que recuerde que en esta plaza se pronunciaron estas palabras:

¡Contra la lucha de clases y el materialismo, por la unidad del pueblo y una actitud idealista!
Entrego al fuego los escritos de Marx y Kautsky.

¡Contra la decadencia y la ruina moral! ¡Por la disciplina y la moral en la familia y el estado!
Entrego a las llamas los escritos de Heinrich Mann, Ernst Glaeser y Erich Kästner.

¡Contra el oportunismo y la traición política, por una entrega al pueblo y al estado!
Entrego al fuego los escritos de Friedrich Wilhelm Foerster.

¡Contra la sobrevalorasion de las pulsiones pasionales, por la nobleza del alma humana!
Entrego a las llamas los escritos de Sigmund Freud.

¡Contra la falsificación de nuestra historia y la degradación de sus grandes personalidades, por la devoción a nuestro pasado!
Entrego al las llamas los escritos de Emil Ludwig y Werner Hegemann.

¡Contra el periodismo alienante y de carácter democrático-judío, por la colaboración responsable en la obra de la construcción nacional!
Entrego a las llamas los escritos de Theodor Wolff y Georg Bernhard.

¡Contra la traición literaria a los soldados de la Gran Guerra, por la educación del pueblo para su autodefensa!
Entrego a las llamas los escritos de Erich Maria Remarque.

¡Contra la vanidosa adulteración de la lengua alemana, por el cuidado del más precioso bien de nuestro pueblo!
Entrego a las llamas los escritos de Alfred Kerr.

¡Contra la sinvergüenzura y la arrogancia, por el respeto y la devoción al inmortal espíritu del pueblo alemán!
¡Engulle, llama, también las obras de Tucholsky y Ossietzky!

Neuköllner Tageblatt, viernes, 12 de mayo de 1933, Nr. 111

UN LUGAR DE UNA AMBIGÜEDAD INTENSA

El memorial dedicado a la quema de los libros se encuentra enmarcado en arquitectura del siglo XVIII reconstruida. Es muy sutil, porque en realidad no ocupa lugar alguno en la plaza misma. Más bien se encuentra debajo de ella, como diciéndonos que las hermosas fachadas que nos rodean, esconden algo.

  • Hacia el Oeste se encuentra la que fue la primera  Biblioteca Pública de Prusia. De sus depósitos salieron los volúmenes quemados. 
  • Al Norte está el edificio central de la universidad Humboldt. Fueron estudiantes y docentes de esa casa de estudios los que co-organizaron la quema.
  • Al Este se encuentra la Ópera Estatal de Berlín.
  • Al sudeste la Iglesia Católica de Santa Eduviges (que simboliza la tolerancia religiosa al ser Berlín una ciudad eminentemente protestante).

Son edificios que representan los valores de la Ilustración y con ello lo opuesto a lo que sucedió aquí en 1933. Son edificios reconstruidos que intentan recordarnos que antes y después del nazismo Berlín fue y es una ciudad tolerante.

 

UN MONUMENTO A LA AUSENCIA

Un tragaluz ubicado en el centro de la Plaza permite descubrir debajo de la misma este cuarto blanco que no es otra cosa que una biblioteca vacía. Su dimensión no es una casualidad, pues está pensada para poder albergar los 20.000 volúmenes quemados. Fue instalado en 1995 y diseñado por el artista israelí de origen alemán Micha Ullmann.

A unos metros de esa ventana, están en al suelo  dos placas en bronce en las que está inscrita una cita del poeta alemán Heinrich Heine:

«Esto era tan solo el preludio, allí donde se queman libros se acaba quemando también personas»

La cita proviene de un drama escrito por Heine en 1821. La obra en la que se encuentra habla de la quema del Corán por parte de las tropas cristianas en la Reconquista española y fue escrita cómo crítica a la censura Prusiana a principios del siglo 19.

El contraste entre los edificios, la historia y la cita de Heine son una invitación a pensar en la capacidad del humano de aprender de la historia.

CÓMO LLEGAR AL MEMORIAL DE LA QUEMA DE LOS LIBROS

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